Es increible como el tiempo pasó tan rápido, mas de veinte año en un abrir y cerrar de ojos, dormir y que pasen diez mil días al despertar y aun así tenga la capacidad de recordar la sensación de aquel momento solo con cerrar los ojos. Es como si te abrazara y pudiera ver tus ojos tristes, como si luego de besarte supiéramos los dos, que todo había acabado, a pesar que no fue el último beso que nos dimos, el cual por cierto no recuerdo, poniéndome eso, mas triste aún.
El parque ha cambiado tanto que al pasar de casualidad por ahí ni siquiera nos reconoceríamos, lo único que no cambió es el espacio donde yo estaba sentado esperándote y fumando un cigarrillo, con mi pantalón de corduroy crema y mi polera azul y mi chaleco azul con crema. Boté el cigarro cuando te vi llegar y me puse de pie para esperarte, tú cuando me viste, apuraste el paso con una gran sonrisa y esos ojos profundos, con tus zapatillas blancas, pantalón jean y una polera blanca. Me abrazaste de la cintura, nos dimos un beso pero no cerramos los ojos, y fue asi como lo viste, te diste cuenta al instante que yo había fallado, que yo no habia cumplido nuestro pacto.
Me soltaste, me miraste y antes de dar la vuelta yo bajé la mirada. Te fuiste rápido pero te quedaste para siempre desde ese momento, y ya han pasado mas de veinte años y mas de diez mil días y todavía sigo viéndote partir por el parque que esta irreconocible.
