viernes, 14 de febrero de 2020

Ojalá


Ojalá valga la pena, ojalá lo que sacrificas sea compensado por lo que crees que vivirás, que todo aquello que te hizo reír sea borrado por nuevas palabras, nuevas sonrisas, nuevos besos. Ojalá que los momentos que piensas vivir reemplacen con creces los que nosotros vivimos, dudo eso pero ojalá sea así por tu bien y para que el arrepentimiento no te llegue tarde y te deje en zozobra.

Ojalá que valga la pena, lo que sientes, lo que haces por lo que sentiste en un momento y lo que hicimos juntos, sé que faltaron muchas cosas entre tú y yo, el tiempo y la distancia permitieron crear una brecha enorme, insalvable que hizo ver que no estas preparada para amar pues fácilmente encontraste otro camino que te ha deslumbrado.

Ojalá que valga la pena lo bonito que sientes y sea duradero, de mayor poder que lo nuestro, con nuevos días de felicidad, ojalá que tus conversaciones sean más interminables que las nuestras, que tus sonrisas sean más sinceras que las que juntos soltábamos, que tu cabecita se recueste en su hombro como en el mío lo hacía.

Ojalá que su mano tome tu mano con más intensidad con la que yo te tomaba, ojalá que acaricie tu cabello con la mitad del amor que yo entregaba cada vez que lo hacía. Y que tras llegar a tu casa y en el silencio de tu cuarto pienses y digas, valió la pena, alejarse y decir adiós, pero cuidado que aparezca un recuerdo mío y sueltes una sonrisa, se hará costumbre y no habrá marcha atrás.
Ojalá a él no se le acaben las palabras, ni a ti las sonrisas, ojalá navegues por el mar del ensueño como me pasaba a mi cuando te veía, es más, ojalá él te vea con la mitad de amor en los ojos con los que te veía yo y con el doble de amor que había en tus ojos cuando me mirabas. Ojalá sus recuerdos estén acompañados de la locura con la que tú y yo solíamos actuar y al final no mires el mar y te sientas sola como hago yo ahora.

Ojalá disfrutes de todos los momentos desde que dejaste de disfrutarlos conmigo y no llegue a ti la soledad como me ha llegado a mí, que me ahoga y me sobrecoge, ojalá siempre esté él a tu lado en vez de mis recuerdos y que finalmente digas, no me equivoqué, no me dejé llevar por la emoción, y que mi amor permanezca siempre intacto para ti.


Ojalá Princesa, ojalá, ojalá entiendas al fin por qué hiciste todo esto y ojalá esté yo nuevamente para abrazarte con todo el amor de estos textos:

https://rabillodeojo.blogspot.com/2017/03/dedo-menique.html

https://rabillodeojo.blogspot.com/2018/11/la-inquebrantable-promesa-del-dedo.html





sábado, 8 de febrero de 2020

08.02.20

Siempre te he mirado como ayer, con ojos de mar, con ojos de sol, con ojos de atardecer. Siempre me ha gustado escuchar tu voz oculta entre risas y reniegos, oculta entre mentiras que yo sé y que harán que me aleje sigilosamente. Siempre me ha encantado observar tus pies, amarrados por sandalias que no me gustan o a veces encerrados en zapatillas que combinan perfecto con tus jeans.

Siempre te he dicho palabras que han retratado lo perfecto de la situación, los momentos perfectos, que cada vez son menos por que tu así lo quieres,  pero son, al fin y al cabo, nuestros, y así siempre quedarán, en nuestras mentes, y volverán cada vez que nosotros queramos, pues, así no estemos juntos, siempre estaré ahí para ti.

Siempre quise hacerte sonreír, con esa risa natural y sincera, entregada y hasta tierna. Lo hice mucho tiempo, estoy seguro, pero ahora no, no siento que sea suficiente mi felicidad para tu sonrisa y confieso, eso me pone triste, pues a pesar de mi endurecido sentir, nunca quise llegar a sentirme tan vacío e inútil en la tarea de dibujar lo que me enamoró de ti, tu linda sonrisa.

Lo siento, lamento tener que despedirme dando solo señales de humo, lamento tener que irme, pero siempre voy a preferir partir y alejarme a que lo hermoso que teníamos se transforme en un tedio inútil, en un pasaje solitario, en un mar sin sol. No quiero que lentamente destruyamos lo que de la nada se construyó, pues nadie se imaginaba llegar a pasar tanto tiempo juntos. Prefiero que digamos adiós y que si en verdad nos amamos como dijimos tantas veces y tantas tardes, sea ese amor que nos enseñe a ser los mismo, juntos o separados, pero los mismos.






domingo, 26 de enero de 2020

Un jueves que no te vi y no era martes


Me levante con la esperanza de que el timbre del teléfono sonaría, pensé que no iba a esperar mucho tiempo, ya la noche anterior me había acostado algo desesperado, recuerdo que solo alcance el sueño a las 3 horas de haber estado pensando en que podría hacer o decir cuando me llames.

Los ojos se me abrieron increíblemente rápido y el agua estaba aun fría para el primer contacto pero aun así la humedad del baño me cubrió entero. Sinceramente esperé a que prácticamente mi madre me echara de la casa, porque según yo, iba a estudiar, pero el maldito teléfono nunca sonó, en ese momento ya pensaba en qué podrías estar haciendo. De repente te olvidaste que te dije que me llamaras o de repente no quisiste hacerlo, pero alguna razón debiste tener.

No sabía a donde dirigirme, pensé que al bajar las cuadras que me separan del paradero te podría ver pero me eché para atrás, ahora era yo el que no quería verte, sabia que te iba a encontrar ahí pero no quise aceptarlo, además me pondría tan nervioso que no sabría ni que decir, como el otro día en el que te encontré en el messenger, mis manos temblaron y mi frente comenzó a sudar casi grandes gotas, no sabia que hacer y para mi buena suerte te desconectaste.

Al estar en el paradero veía los carros pasar y no sabía el rumbo de mi día, no quería verte pero curiosamente fui al lugar en el que mas veces te he visto, en el que mas veces te he querido, al lugar en donde mas veces te he sentido mía, aunque solo por unas horas, pero al fin mía.

Llegué al parque y con su respectivo cigarrillo observé la soledad en sus bancas, sus verdes pastos sin el vigor de las mascotas y el sol a medio asomar que le daba una imagen mas lúgubre.
Recorrí casi todas las veredas de aquel parque nuestro donde cada encuentro furtivo afloraba y escondía caricias y besos mutuos, mimos y deudas que pague con gran alegría, al fin el sol empezó a calentar, el mar absorbía los rayos solares y parecía excitado, con grandes olas que los surfistas, que nunca faltan, aprovechaban. Me sentí solo.

Me sentí realmente solo y hasta para contrarrestar mi soledad me senté junto a un viejo que revisaba unos documentos, cordialmente lo saludé, también me senté, abatido por la avalancha de pensamientos sobre ti, era muy temprano para llamarte y también creí que era martes, pero no, era jueves, aun así hubiera preferido que sea martes, no quería sentirme bien, es raro, pero quería sentirme mal.

Te invoque y hasta pensé que me escuchabas, como señal de que visite nuestro parque, te deje mis sentimientos entre maderos viejos que testificarían nuestra manera de querernos entre ex arboles que resisten miles de encuentros como los nuestros. No se si algún día seas digna de leer mis sentimientos, no quiero decir que eres ruin, todo lo contrario, me gustaría no tenerte en un pedestal que yo te compré con mis deseos, esa corona de piedras que yo te puse sobre la cabeza, ese título de nobleza que me obliga a obedecer hasta en las cosas menos imaginadas.

Una palabra tuya bastará para que las estrellas bajen a tus pies, gracias a mi fuerte brazo de caballero andante. Mi fiel escudero observa y se envuelve entre el viento y la arena.
Como manda la orden de caballería, me debo a ti, me debo a cada palabra que pronuncies. Te escribí versos espontáneos.


Este texto te pertenece Marcela, Verónica, princesa de piedras o como quieras recordarte, lo copié de un cuaderno viejo de innumerables páginas, me daba mucha verguenza, en ese tiempo, desnudar lo que sentía por nuestra situación. Y es una de las tantas veces que fui a nuestro lugar, solo, a pensar en ti, a recordarte, como lo hago ahora, lo absurdo es que han pasado tantos años, pero cuando leo los textos, es como si hubiesen pasado ayer o como si el tiempo se hubiese detenido un jueves que debíamos vernos y no nos encontramos.

lunes, 6 de enero de 2020

06.01.20

Ojalá abandones ese orgullo tonto que solo aleja a las personas que te quieren, y ojalá que esas personas estén siempre para ti cuando tu orgullo ya no exista.

Ojalá yo tenga la paciencia para permanecer contigo, que es lo que mas quiero, pero cuidado, no vaya ser que en uno de tus arranques de orgullo, yo ya no esté esperando que te calmes, ni esperando mensaje alguno, sino que lentamente me esté yendo desde hace mucho tiempo.

Ojalá reflexiones y entiendas que mis palabras no son advertencia ni amenaza, solo cuento una historia que he vivido un par de veces, que intento aprender y no repetir por necedad, pues por ti, no tengo orgullo, solo la esperanza de que no te conviertas en la misma historia del pasado.

Estoy saliendo de viaje princesa, y no hay mucha señal por dónde voy, ya, cuando regrese y si tu orgullo lo permite, te escribo y conversamos. Millones de besos.
Y pensaré en ti, como siempre.

jueves, 12 de diciembre de 2019

Ya quisieras...

Intemporal e irracionalmente:

Ya quisieras sentir lo mismo que ella sentía al escuchar mis palabras cursis, trilladas, melodramáticas y llenas de amor tan puro por ser el primero que no me dejó dormir durante cientos de noches.

Ya quisieras, que encuentre en tus ojos lo que en ella vi, tocado por el destino de dos seres insignificantes que encontraron en sus besos la maravilla de un amor profundamente tierno.

Ya quisieras, tener un poco de la sinceridad y la pureza con la que ella me amó, al punto de trascender el espacio y el tiempo viajando en los recuerdos destinados a no desaparecer.

Ya quisieras ya, llenar mis ojos y mi instinto con tu irrisoria "honestidad" pues no sabes que sé todo y veo todo con claridad absoluta, dejándote oír lo que yo quiero que escuches.

Ya quisieras ya, ser y sentirte el centro de todo mi mundo, como lo fue ella durante bastante tiempo acogida en canciones de promesas incumplibles.

Ya quisieras ya, reconocer las señales que ella dejó y que absurdamente todavía conservo intactas dentro del cajón olvidado y polvoriento de mi cuarto de adolescente.

Ya quisieras ya, poder ser, siquiera, un remedo del amor que un día ella y yo tuvimos pues honestamente, cada vez te encuentro mas irracional y vacía.

Ya quisieras ya, como lo fue ella, ser mi pareja en un baile interminable que intentaba acabar con un beso y un abrazo tan sincero como la promesa de estar siempre juntos.

Ya quisieras ya, tener mis pensamientos totalmente ocupados y obnubilados por intentar acercarme a ti y dejar de ser solo un absurdo juego de palabras en una canción de moda.

Ya quisieras ya, traer lo que me traían sus canciones. que escuchábamos juntos, sobre un sillón, en un cassette, abrazados y encontrando besos húmedos e inolvidables.

Ya quisieras ya...

viernes, 25 de octubre de 2019

Shegaste vos!


Cuando te conocí, yo era de Led Zepelin, ACDC, Beatles y Queen, solo rock, pero cuando llegaste todo lo cambiaste, y tal vez esta canción la escuchaste antes o mientras la escuchabas tenías tus propios recuerdos, no importa, pues cuando yo la descubrí, justo estaba contigo, justo tenia tu mano con la mía y empezaba a darte besos tan tiernos que me asombraba a mí mismo. Cierto es que las canciones no le pertenecen a nadie y a la vez son de todos, pero precisamente esta canción es mía como lo son tus ojos o tu sonrisa o tu piel. Gracias porque siempre recordaré que llegaste en un momento en el que mi vida era oscura y de pronto tu risa y tu mirada están siempre en mi mente. Te amo Dayane. Llegaste tú.

domingo, 14 de julio de 2019

How deep is your love

Es como si tu recuerdo hallara siempre la forma de volver, viajando en el tiempo en una canción, navegando en los aromas de aquellos días o subrepticiamente en una palabra que sale de la boca de cualquier persona pero que en tu voz sonaba diferente.

Como cuando caminábamos en la oscuridad de una noche como esta, escondidos entre el frío y el viento, tomados de la mano con miedo a que, de pronto, alguien aparezca, pero tan unidos que buscábamos la escusa mas absurda para vernos y aun esta era increíblemente real.

Aun no sé si aquella nota que encontré en un libro que leímos juntos era para mi: How deep is your love. Cuan profundo es tu amor. Aun hoy no lo sé, pero ha pasado mucho tiempo ya y vuelves, me miras, sonríes y sin cruzar palabra sé que mas de quince años no han sido suficientes.

¿Qué tan profundo es tu amor? es canción, es pregunta, es respuesta, es un vendaval de situaciones que hoy me siguen persiguiendo, que ante toda la confusión que soy. 

¿Qué tan profundo es tu amor? me canta que el momento en el que divagas lejos de mi, quiero sentirte otra vez en mis brazos, pues vienes a mi en una brisa de invierno, me mantienes abrigado en tus brazos y luego suavemente te vas.

¿Qué tan profundo es tu amor? me pregunta porque inexplicablemente sigo en la senda absurda de encontrar tus recuerdos bajo la sosegada compañía de la soledad.

¿Qué tan profundo es tu amor? me responde que aún tenga la vida hecha, no encuentro la pieza que me hiciste perder dentro de mi. 

Tarde, pero cierto.

lunes, 17 de junio de 2019

Yo antes de ti...

Como antes, tirados, abrazados, tomados de la mano, a ratos rozándonos y mirándonos de vez en cuando, frente a la película mas romántica y triste que haya existido, con los ojos húmedos y el cuerpo caliente todo empezó de nuevo, con un beso, con una palabra, con una promesa. Y ahora ¿que hacer?


miércoles, 22 de mayo de 2019

Decisiones...

Ayer, en una conversación insospechada y tremendamente entretenida, una pregunta que por supuesto, respondí, quedo divagando entre los recuerdos de mi pasado y me llevó casi obligatoriamente a escribir sobre mi respuesta.

¿Qué decisiones han cambiado tu vida? Te confieso amiga, que tu pregunta hizo temblar mi alma, quería responder pero no quería escudriñar en mi pasado, además, hoy te digo, que por conveniencia te oculté una desición que fue vital para el rumbo actual de mi vida.

Te dije, 1 - uno: Cuando me enamoré de Jessica hasta los tuétanos y estabamos en lo mejor de nuestra relación de adolescentes empalagosos y ávidos de líbido, ella me abandonó (bueno, eso sentí yo, aunque ella diga lo contrario), se fue a experimentar su vocación religiosa a un convento, pero antes me hizo prometer que yo la esperaría, el tiempo que fuera necesario y nos amaríamos nuevamente, a su regreso. Piénsalo me dijo, entonces yo estaba ante la primera desición importante en mi vida, le dije SI, te espero. Decidí esperarla y ella se fue con esa idea. ¿Cómo cambió esto mi vida? Pues, si hubiese dicho que no, ella seguiría su vocación, y yo no me hubiese sentido atado y no me lamentaría por haberle fallado, hubiese sido todo distinto, con o sin ella.

2 - dos: Jessika y yo habíamos peleado tremendamente, habíamos dicho cosas hirientes, nos habíamos deseado el mal mutuamente, un momento terrible, Lucía era pequeñita, tenía 2 o 3 años no recuerdo bien. De pronto me apareció una oportunidad de trabajo en provincia, mejor paga y excelentes condiciones. Entonces me encontré entre acabar con todo e irme lejos o quedarme y salvar lo poco que había conseguido. Me quedé, opté por mi familia y seguí con un sueldo bajo, pero feliz. Si hubiese decidido irme en ese momento, tendría mas dinero, de hecho, pero no habría visto crecer a Lucía y Lennon no hubiese nacido.

3 - tres: No te dije esta decisión por 3 motivos, uno, porque no conoces a verónica, dos porque me conmueve mi historia con ella y tres porque por algún motivo desconocido, ella siempre esta presente. Describo entonces: estábamos enamorados, inexplicablemente enamorados, clandestinamente enamorados y esto último era precisamente, un problema insondable, acordamos hacerle frente a todos, a demostrar que nos amábamos, a caminar de la mano, a mirarnos a los ojos sin preocuparnos de nada ni de nadie. Nos citamos en un parque y tenía que decidir y dije NO, con miles de cosas a la cabeza, di la espalda al amor mas (aquí me quede media hora pensando un adjetivo) más, no sé, grande, intenso, alocado, sincero, no sé, todo calza y nada a la vez. Si hubiese dicho si, definitivamente mi vida sería otra.

Menuda pregunta amiga, pues de todas las palabras que dijimos, de todas las risas, y los reclamos, tu pregunta navegó en mi mente como un barco pequeño a lo lejos de un ocaso en el atardecer de Pucusana en una tarde de verano.








domingo, 5 de mayo de 2019

Extraviada

El inconexo y absurdo motivo por el cual hoy no estoy contigo, mirándote, besándote y hablándote, se ha convertido, con el tiempo, en una de mis fantasías recurrentes mas conmovedoras y me obliga a inventar un nuevo camino cada vez que me siento en la vacía sala, apago la luz y enciendo un cigarrillo para empezar a leer un libro de Borges o de Gabo.

Lo cierto es que ya no me duele leer tus palabras, me da cierta nostalgia, las letras que pulsas tienen un aire a pasado, un olor a máquina del tiempo. Yo, hoy, te abro mis brazos pero mas importante que eso, te abro mi mente que se revela en mis textos, te explicaré todo, como me pides, lo que entendiste y lo que yo quería que entiendas, pues solo tú serías capaz de hacerlo, mas ya de antemano sabes que todo lo que he escrito fuera de nosotros han sido un juego de palabras pues en todas mis letras y escritos siempre serás tú.