Escapo con pasos apresurados. Sigilosamente me escabullo para encontrarte, sin embargo, te he espantado. Susurro tu nombre desde la extraña soledad y a pesar de la distancia sé que me escuchas pero haces oidos sordos. Haces bien. Caigo y me levanto, no me sacudo porque en esos pequeños tropiezos se van los recuerdos y cada vez me acerco mas al olvido.
Sin dudar y andando de frente traigo el pesado pasado, destrozado por el tiempo y deformado por el uso, reinventado con la exageración de los detalles confusos. De nada sirve detenerse, la vida apremia y mirar atrás confunde mas. Serás feliz, condenada a no saber lo que realmente deberías saber.
Finalmente, la vida es, como dice el trovador, un verso al revés...
sábado, 7 de enero de 2012
sábado, 31 de diciembre de 2011
Al fin el Fin del 2011...
Al fin se terminó este año. Desde el primero de enero que empezó el 2011 quise que se acabe. Hoy, al fin, se termina. Ha sido un año de grandes contrastes, pero en general he odiado estos doce meses. Paradojicamente, en este año he sufrido todo lo que no había sufrido antes, pero también he cumplido algunos sueños con los que puedo morir tranquilo.
No sé que será de mi el 2012, pero estoy seguro que será mejor que el año que se va.
Para variar termino corto de inspiración por el cansancio. Bye 2011, esfúmate.
No sé que será de mi el 2012, pero estoy seguro que será mejor que el año que se va.
Para variar termino corto de inspiración por el cansancio. Bye 2011, esfúmate.
lunes, 26 de diciembre de 2011
Test de Recuerdos Navideños.
Lee atentamente y marca con un aspa (x) la alternativa que hayas pasado en alguna navidad. Cada afirmación vale 0.5 puntos.
1. Comer chocolate congelado en una taza. ( )
2. Envidiar los regalos de tus amiguitos. ( )
3. Reventar cohetecillos prendiéndolos con un pedazo de pita. ( )
4. Buscar cohetes en los muñecos quemados. ( )
5. Jugar con rascapiés y quemarse los dedos (o las zapatillas). ( )
6. Cenar en nochebuena en absoluto silencio por miedo a un alcohólico que encima es tu padre. ( )
7. Levantarte tardísimo para nada y no saber que día es. ( )
8. Buscar pan en todas las panederías porque no te gusta el panetón. ( )
9. Tener propinas y guardarlas para comprar helados. ( )
10. Salir a jugar en la noche sin que tu madre te llame porque es tarde. ( )
11. Esconderte de tu beodo padre por verguenza. ( )
12. Detestar el pavo con arroz, en el desayuno, en la sopa y en todas las comidas después de navidad para que no se pierda la comida. ( )
13. Sentir pena por tu perro que se asusta con los cohetes que le revientas en la oreja. ( )
14. Salir a caminar al día siguiente de navidad para mostrar tu ropa y zapatillas nuevas. ( )
15. Reventar una ratablanca dentro de una zapatilla vieja. ( )
16. Mirar "Milagro en la calle 34" y creer que el Señor "Jinguel" si es papanoel de verdad. ( )
17. Saber que papanoel no existe pero de todas formas pedirle algún deseo por si acaso. ( )
18. Destapar al niño Jesús del nacimiento pensando que tiene calor. ( )
19. Mirar nacimientos con dos o cuatro reyes magos. ( )
20. Masticar los bastoncitos del árbol de navidad pensando que son dulces. ( )
21. Rezar al niño Jesús y pedirle que papanoel exista para que te traiga tu regalo. ( )
22. Darle mas importancia a papanoel que al niño Jesús. ( )
23. Descubrir que Jesús no nació en diciembre. ( )
24. Llamar a Jesús niño y saber que cumple mas de dos mil años. ( )
25. Extrañarse por ver animales africanos en los nacimientos de origen medioriental. ( )
26. Notar que, en todos los nacimientos, las gallinas son mas grandes que las ovejas. ( )
27. Aburrirse poniéndole ramitas al árbolito de plástico. ( )
28. Deleitarse con el olor a humo de los muñecos. ( )
29. Llevar al niño Jesús a la misa de gallo. ( )
30. Preguntarse siempre ¿Por qué el padre termina la misa de gallo tan tarde? . ( )
31. Hacer muñecos para quemar con la cabeza de panetón Donofrio. ( )
32. Visitar a algún pariente que te hace sentir incómodo. ( )
33. Vender cohetes a los borrachos de tus vecinos pidiéndoles mas de lo real. ( )
34. Pensar que las chispitas mariposas son para niñas pero querer prenderlas igual. ( )
35. Reventar un cohetecillo en la mano fingiendo que no te dolió. ( )
36. Reventar una sarta de cohetecillos y pisarla para evitar que se consuma toda. ( )
37. Probar Champán y pensar que es lo más horrible que existe. ( )
38. Probar cerveza y pensar que es lo segundo mas horrible que existe. ( )
39. Probar cerveca y pensar que es lo mejor que existe. ( )
40. Ser feliz con tu camisa de chalis. ( )
1. Comer chocolate congelado en una taza. ( )
2. Envidiar los regalos de tus amiguitos. ( )
3. Reventar cohetecillos prendiéndolos con un pedazo de pita. ( )
4. Buscar cohetes en los muñecos quemados. ( )
5. Jugar con rascapiés y quemarse los dedos (o las zapatillas). ( )
6. Cenar en nochebuena en absoluto silencio por miedo a un alcohólico que encima es tu padre. ( )
7. Levantarte tardísimo para nada y no saber que día es. ( )
8. Buscar pan en todas las panederías porque no te gusta el panetón. ( )
9. Tener propinas y guardarlas para comprar helados. ( )
10. Salir a jugar en la noche sin que tu madre te llame porque es tarde. ( )
11. Esconderte de tu beodo padre por verguenza. ( )
12. Detestar el pavo con arroz, en el desayuno, en la sopa y en todas las comidas después de navidad para que no se pierda la comida. ( )
13. Sentir pena por tu perro que se asusta con los cohetes que le revientas en la oreja. ( )
14. Salir a caminar al día siguiente de navidad para mostrar tu ropa y zapatillas nuevas. ( )
15. Reventar una ratablanca dentro de una zapatilla vieja. ( )
16. Mirar "Milagro en la calle 34" y creer que el Señor "Jinguel" si es papanoel de verdad. ( )
17. Saber que papanoel no existe pero de todas formas pedirle algún deseo por si acaso. ( )
18. Destapar al niño Jesús del nacimiento pensando que tiene calor. ( )
19. Mirar nacimientos con dos o cuatro reyes magos. ( )
20. Masticar los bastoncitos del árbol de navidad pensando que son dulces. ( )
21. Rezar al niño Jesús y pedirle que papanoel exista para que te traiga tu regalo. ( )
22. Darle mas importancia a papanoel que al niño Jesús. ( )
23. Descubrir que Jesús no nació en diciembre. ( )
24. Llamar a Jesús niño y saber que cumple mas de dos mil años. ( )
25. Extrañarse por ver animales africanos en los nacimientos de origen medioriental. ( )
26. Notar que, en todos los nacimientos, las gallinas son mas grandes que las ovejas. ( )
27. Aburrirse poniéndole ramitas al árbolito de plástico. ( )
28. Deleitarse con el olor a humo de los muñecos. ( )
29. Llevar al niño Jesús a la misa de gallo. ( )
30. Preguntarse siempre ¿Por qué el padre termina la misa de gallo tan tarde? . ( )
31. Hacer muñecos para quemar con la cabeza de panetón Donofrio. ( )
32. Visitar a algún pariente que te hace sentir incómodo. ( )
33. Vender cohetes a los borrachos de tus vecinos pidiéndoles mas de lo real. ( )
34. Pensar que las chispitas mariposas son para niñas pero querer prenderlas igual. ( )
35. Reventar un cohetecillo en la mano fingiendo que no te dolió. ( )
36. Reventar una sarta de cohetecillos y pisarla para evitar que se consuma toda. ( )
37. Probar Champán y pensar que es lo más horrible que existe. ( )
38. Probar cerveza y pensar que es lo segundo mas horrible que existe. ( )
39. Probar cerveca y pensar que es lo mejor que existe. ( )
40. Ser feliz con tu camisa de chalis. ( )
domingo, 25 de diciembre de 2011
Feliz Navidad
Te amo Lucía.
Te amo Jessika.
Las últimas cinco navidades han sido las mejores de mi vida. He perdido el miedo que por estas fechas me invadía. No hay mas navidades estropeadas por las lisuras y el alcohol de un extraño.
Ahora si, Feliz Navidad.
Te amo Jessika.
Las últimas cinco navidades han sido las mejores de mi vida. He perdido el miedo que por estas fechas me invadía. No hay mas navidades estropeadas por las lisuras y el alcohol de un extraño.
Ahora si, Feliz Navidad.
martes, 20 de diciembre de 2011
La historia de Leví e Isaías
"Solo basta un acto ruín para borrar toda una vida de buenos deseos"
Siempre fue una mala idea seguir su corazonada. Acortar el camino para llegar mas rápido tomando rumbos desconocidos solo con la intuición como guía, ha destrozado por completo las esperanzas de llegar primeros a la cima de la tierra prometida.
A esa corazonada, el jóven Isaías la llamaba "la voz de dios". A esa misma corazonada, su amigo Leví, la llamaba intuición. Isaías iba por la vida convencido de ser un profeta y la gente empezaba a tomarlo en serio. Leví era médico y mejor amigo de Isaías, además contaba con el total respaldo del pueblo.
Leví disfrutaba observar a su amigo mientras este hablaba del futuro. Se imaginaba los escenarios que el profeta describía, escuchaba las súplicas de la gente que Isaías condenaba y por momentos creia tener visiones de todo aquello pero siempre terminaba convencido de que era su imaginación la que divagaba.
El profeta hablaba de bien y del mal, conocía los pecados y sus consecuencias y practicaba la moral en su vida propia. Juzgaba a la mujer pecadora y hablaba de un cordero que sería sacrificado por nosotros. Hizo que mucha gente se arrepintiera y los acercó a dios, o mejor dicho, acercó a dios hacia la gente. Compuso versos hermosos a dios en donde lo mostraba poderoso y pío, estricto y compasivo, sabio y sensible a la desgracia humana.
Una vez el médico escuchaba atento al profeta, sus ojos miraban el cielo y era como si proyectara las palabras de Isaías. Las imágenes eran como fotografías de escenas terribles, llanto, dolor y desaolación en cuadros instantaneos ante los ojos del médico. En uno de esos instantes, una fotografía se detuvo, era Isaías el profeta, colgado por la multitud que lo miraba con odio y se complacian con su muerte, tenía las manos con sangre y un hombre yacía muerto bajo su cuerpo que era tirado por el viento. Leví sacudió la cabeza y todas las imágenes se esfumaron, el profeta se había ido y la gente que lo escuchaba se dispersaba murmurando.
En la noche, Leví le dijo a Isaías lo que había visto y el profeta confirmó su muerte, "así será". Moriré odiado pero mis palabras sobrepasarán ese hecho. El médico se asustó y no volvió a hablar del tema. Isaías descanzó y escribió todo lo que sucedería.
En la tarde del día siguiente, el médico regresaba de curar al hijo del gobernador, todo el pueblo estaba contento, querían al gobernador y a su hijo pero estaban mas orgullosos de tener a Leví en el pueblo. En ese momento, con pasos apurados el profeta se acercó a su amigo y lanzó incontables puñaladas contra él. Una mujer lo vio y llamó a todo el pueblo, enardecidos colgaron a Isaías con las manos ensangrentadas, quien sacrificó a su amigo para hacer cumplir su profecía.
El pueblo aborreció a Isaías y olvidaron todo el mensaje que en vida había dado y lo recordarón como al asesino del hombre mas importante del pueblo. A Leví lo recordaron con gran cariño y fue una costumbre usar su nombre y escoger su profesión.
viernes, 16 de diciembre de 2011
¿Qué será de mi?
Hoy, recién entiendo uno de los enigmas de ser padre. Al fin hoy, he descubierto lo desdichado de esta faena paternal que solo se acaba con la muerte. Lucía se irá algún día, dejándome con el corazón roto. Solo hoy entendí las verdaderas implicancias de su ausencia. Y aunque no se lo diga, estaré destrozado, cuando parta, mostraré una sonrisa fingiendo que su felicidad será mi felicidad pero en realidad no quiero que sea así, quiero que se quede conmigo para siempre.
lunes, 12 de diciembre de 2011
Esa si es una mujer - Pedro Suarez y Christian Meier
Esta canción me persigue desde mi época en la parroquia, cuando aprendí a tocar guitarra. Buen tema.
domingo, 11 de diciembre de 2011
Anonadado...
Ser padre es realmente dificil, nunca sabes que hacer frente a situaciones complicadas. Peor aún si esta situación dificil proviene de una niña de cinco años, pues a esa edad las palabras son delicadas, algunas se quedan grabadas para siempre y otras se olvidan con el tiempo, lo cruel es que nunca se sabe cuales quedan y cuales se borran. Extremadamente peor si eres padre primerizo, inmaduro y voluble.
Lucía me ha dejado perplejo. Ahora está dormida y ni se imagina que las palabras que me dijo se quedarán grabadas para siempre en mi. Seguro soñará con un mundo de colores psicodélicos y personajes increibles pero a mi me hizo aterrizar y horrorizarme por lo que me espera en esta dificil tarea de padre.
Hoy ha sido el festidanza del su colegio, bailó según lo aprendido pero auguro que será como yo, torpe para el baile, creo que ese no es su talento aunque para Jessika, mi suegra, mis cuñados y todos los demás, ella haya bailado como Beyoncé.
Después del baile, Lucía jugó toda la tarde con sus amiguitos: Darled, Zahir, Cielo y Fabián. Correteaban y se escondían tras los árboles, se toquetaban y sonreían a todo dar. Cuidadosamente observaba a mi hija y me reía cuando ella se reia, me asustaba cuando tropezaba y volteaba la mirada cuando me veía. Parecía un espía oculto entre la muchedumbre.
Acabó el día y como de costumbre (casi ya una tradición) preparé la leche y acomodé todo para que Lucía se duerma. Ya recostada, me acerqué con mi celular para escuchar y cantar juntos la canción de las princesas de Disney. Cuando terminó la canción, Lucía me dijo: (escribiré el diálogo completo)
Lucía: -Papito, te quiero mucho-
Yo respondí: -yo también mi amor-
Siguió un silencio de unos diez segundos
Lucía continuó:- Papi, creo que me estoy enamorando-
Silenció de cinco segundos
Yo: -así hijita, ¿de quién?-
Lucía: -De Zahir-
Yo: ¿Y qué es lo que sientes?
Lucía: Siento que me gusta mucho.
Yo: ¿El es bueno?
Lucía: Si, siempre jugamos juntos y es bueno.
Yo: Que bien mi amor, ahora a descanzar.
El diálogo duró cerca de dos minutos y yo tenía el corazón en la mano, no sé que sentir, es increible lo que puede pensar una niña de cinco años, solo espero que esas confesiones sigan cuando sea mas grande. Por lo pronto ya sé a quién regalarle un caramelito de cianuro o un pasaje de ida para Irak.
Lucía me ha dejado perplejo. Ahora está dormida y ni se imagina que las palabras que me dijo se quedarán grabadas para siempre en mi. Seguro soñará con un mundo de colores psicodélicos y personajes increibles pero a mi me hizo aterrizar y horrorizarme por lo que me espera en esta dificil tarea de padre.
Hoy ha sido el festidanza del su colegio, bailó según lo aprendido pero auguro que será como yo, torpe para el baile, creo que ese no es su talento aunque para Jessika, mi suegra, mis cuñados y todos los demás, ella haya bailado como Beyoncé.
Después del baile, Lucía jugó toda la tarde con sus amiguitos: Darled, Zahir, Cielo y Fabián. Correteaban y se escondían tras los árboles, se toquetaban y sonreían a todo dar. Cuidadosamente observaba a mi hija y me reía cuando ella se reia, me asustaba cuando tropezaba y volteaba la mirada cuando me veía. Parecía un espía oculto entre la muchedumbre.
Acabó el día y como de costumbre (casi ya una tradición) preparé la leche y acomodé todo para que Lucía se duerma. Ya recostada, me acerqué con mi celular para escuchar y cantar juntos la canción de las princesas de Disney. Cuando terminó la canción, Lucía me dijo: (escribiré el diálogo completo)
Lucía: -Papito, te quiero mucho-
Yo respondí: -yo también mi amor-
Siguió un silencio de unos diez segundos
Lucía continuó:- Papi, creo que me estoy enamorando-
Silenció de cinco segundos
Yo: -así hijita, ¿de quién?-
Lucía: -De Zahir-
Yo: ¿Y qué es lo que sientes?
Lucía: Siento que me gusta mucho.
Yo: ¿El es bueno?
Lucía: Si, siempre jugamos juntos y es bueno.
Yo: Que bien mi amor, ahora a descanzar.
El diálogo duró cerca de dos minutos y yo tenía el corazón en la mano, no sé que sentir, es increible lo que puede pensar una niña de cinco años, solo espero que esas confesiones sigan cuando sea mas grande. Por lo pronto ya sé a quién regalarle un caramelito de cianuro o un pasaje de ida para Irak.
sábado, 10 de diciembre de 2011
El discurso...
El típico atuendo de los sábados, las mismas flores amarillas para su madre, y el fuerte olor a perfume barato son, sin duda, una señal de lo importante de la reunión. Astutamente lavó la camisa por la mañana para que el agua limpie sus uñas que siempre andan sucias. Susurraba el discurso para memorizarlo y no pasar la verguenza de no tener palabras que escupir.
Lo habían citado a las cinco de la tarde, era lunes, sorpresivamente, un día caluroso y está listo desde las tres, limpiándose las palmas de sudor en sus muslos, sentado frente al reloj, mirando por la ventana, imaginando paso a paso el futuro que le espera. Inquieto como nunca, pasa el pañuelo por la frente para secar el sudor mientras mentalmente maldice al sol de hoy.
A las cuatro de la tarde salió de la casa, en la vereda se detuvo para limpiar sus zapatos marrones que había convertido en negros con lo último que le quedaba de betún. Seguía susurrando de memoria y al pasar por el primer semáforo no reparó en la luz roja. Suerte. La avenida estaba vacía. Nada lo dentendría ya, el futuro deseado desde siempre se acercaba a cada paso que daba.
A lo lejos, el anfiteatro lo esperaba, el estrado y el podio tenían su nombre, un gran cartel colgaba en la entrada, bienvenido Wilson decía. En los primeros asientos estaba su madre, espererándolo, orgullosa, con su vestido negro, el mismo que había usado en el funeral de su esposo. Impaciente hacía lo que su hijo, limpiaba el sudor de sus manos en sus muslos.
Wilson dobló la esquina, y se encontró frente al anfiteatro, había dejado de susurrar media cuadra atrás, las flores amarillas estaban intactas, sus ex zapatos marrones brillaban y el traje no lucía ninguna mancha, ni siquiera el sudor seco en los muslos. Apuró el paso porque ya nadie estaba en la puerta, dio ligeros saltos y se encontró en la entrada.
Al verlo, la gente se puso de pie, el lugar no estaba lleno, algunos espacios vacío no se dejaban sentir por el estruendo de los aplausos, su madre lloraba, Wilson llegó al estrado y antes de subir le dio el ramo de flores amarillas a la mujer de su vida, volteó y se colocó frente al podio. Los susurros habían desaparecido y empezó a hablar, parafraseó a Camus, escupió verbos, la gente lo escuchaba atentamente, no olvidó nada, recordó a los pobres, maldijo a los gobernantes y criticó a los jueces. Los aplausos retumbaron el local, su madre lloraba, y él se emocionó profundamente.
Al día siguiente tenía cuatro hijos no reconocídos, dos amantes, estaba relacionado con el narcotráfico y hasta había sido acusado de abigeo. Aparecieron fotos donde estaba totalmente ebrio y orinando en la calle, se dijo que había estado preso y que tenía varios negocios fuera de la ciudad.
Bienvenido a la política Wilson.
Lo habían citado a las cinco de la tarde, era lunes, sorpresivamente, un día caluroso y está listo desde las tres, limpiándose las palmas de sudor en sus muslos, sentado frente al reloj, mirando por la ventana, imaginando paso a paso el futuro que le espera. Inquieto como nunca, pasa el pañuelo por la frente para secar el sudor mientras mentalmente maldice al sol de hoy.
A las cuatro de la tarde salió de la casa, en la vereda se detuvo para limpiar sus zapatos marrones que había convertido en negros con lo último que le quedaba de betún. Seguía susurrando de memoria y al pasar por el primer semáforo no reparó en la luz roja. Suerte. La avenida estaba vacía. Nada lo dentendría ya, el futuro deseado desde siempre se acercaba a cada paso que daba.
A lo lejos, el anfiteatro lo esperaba, el estrado y el podio tenían su nombre, un gran cartel colgaba en la entrada, bienvenido Wilson decía. En los primeros asientos estaba su madre, espererándolo, orgullosa, con su vestido negro, el mismo que había usado en el funeral de su esposo. Impaciente hacía lo que su hijo, limpiaba el sudor de sus manos en sus muslos.
Wilson dobló la esquina, y se encontró frente al anfiteatro, había dejado de susurrar media cuadra atrás, las flores amarillas estaban intactas, sus ex zapatos marrones brillaban y el traje no lucía ninguna mancha, ni siquiera el sudor seco en los muslos. Apuró el paso porque ya nadie estaba en la puerta, dio ligeros saltos y se encontró en la entrada.
Al verlo, la gente se puso de pie, el lugar no estaba lleno, algunos espacios vacío no se dejaban sentir por el estruendo de los aplausos, su madre lloraba, Wilson llegó al estrado y antes de subir le dio el ramo de flores amarillas a la mujer de su vida, volteó y se colocó frente al podio. Los susurros habían desaparecido y empezó a hablar, parafraseó a Camus, escupió verbos, la gente lo escuchaba atentamente, no olvidó nada, recordó a los pobres, maldijo a los gobernantes y criticó a los jueces. Los aplausos retumbaron el local, su madre lloraba, y él se emocionó profundamente.
Al día siguiente tenía cuatro hijos no reconocídos, dos amantes, estaba relacionado con el narcotráfico y hasta había sido acusado de abigeo. Aparecieron fotos donde estaba totalmente ebrio y orinando en la calle, se dijo que había estado preso y que tenía varios negocios fuera de la ciudad.
Bienvenido a la política Wilson.
viernes, 9 de diciembre de 2011
Fast Car - Boyce Avenue
Encontré a este grupo en Youtube, buscando covers de wonderwall salieron en la segunda opción. Me gusta el estilo con guitarras acústicas y la voz del cantante es conmovedora. De todos los covers que tienen, el mejor es Fast Car, de Tracy Chapman. Muy bueno.
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