Viéndolo en perspectiva, fue una excelente decisión la que tomaste frente a nuestra situación. El hecho de abandonarme debido a la soberbia extrema de mi posición, aún a sabiendas de tu amor incondicional, hace tu decisión mas admirable. No era para nada justo y a pesar de no perder ni un ápice con tu partida, hoy, después de varios años, te he extrañado. No sé si por la vieja canción de la radio o por el viento que trajo un olor a flores de un campo exótico.
Siendo objetivo, te perdiste de mucho con mi partida pues puedo asegurarte que sufriste una soledad terrible con mi ausencia, pues era tu mundo, tu pensamiento y tu día a día. Yo no. Seguí con mi vida agobiado por sentimientos ajenos y extraños, leyendo y viviendo en el mundo de las palabras inventadas. Hasta hoy. Hoy fue tu pelo limpio que rozó mi rostro y trajo aquel momento diluido por el ruido de los ignorantes. Pero en ese instante, estuviste mas presente que cuando estabas frente a mi. No sé si lo disfruté o renegué por la ilusión, pero sentí lo que debí haber sentido hace unos cuantos años.
De acuerdo, tomaste la mejor decisión, pero si yo te hubiese reclamado o dicho que te quedes conmigo lo hubieras hecho. Pero te doy la razón, fue lo mejor a pesar de hoy.
lunes, 16 de febrero de 2015
viernes, 2 de enero de 2015
Hombre Feliz...
Él se llama Mauricio. Gracias 2014. El mejor año de mi vida, sin ninguna duda. Gracias Jessika, Lucía y Mauricio, son el norte, sur, este y oeste, a donde quiera que voy estarán ustedes.
lunes, 8 de diciembre de 2014
lunes, 20 de octubre de 2014
Thatar
Nunca más vivo.
Vladimiro me enseñó a enseñar, a entretener, a interesar, a apasionar y más precisamente a inspirar. Todavía me falta Profesor. Adiós. Le sigo por aquel sendero de los que viven la historia. Usted estaba vivo, es Ponce quien lo ha matado pues él me trajo la terrible noticia. Sinó me hubiese dicho nada no me sentiría tan apenado.
De consuelo me queda que lo último que vi de la Cantuta fue a usted sonriéndome y abrazándome por mi exposición sobre Culturas del Cercano Oriente. Nos vemos maestro.
Vladimiro me enseñó a enseñar, a entretener, a interesar, a apasionar y más precisamente a inspirar. Todavía me falta Profesor. Adiós. Le sigo por aquel sendero de los que viven la historia. Usted estaba vivo, es Ponce quien lo ha matado pues él me trajo la terrible noticia. Sinó me hubiese dicho nada no me sentiría tan apenado.
De consuelo me queda que lo último que vi de la Cantuta fue a usted sonriéndome y abrazándome por mi exposición sobre Culturas del Cercano Oriente. Nos vemos maestro.
domingo, 5 de octubre de 2014
Adiós
De todas las veces que te he dicho adiós, nunca hubo uno tan definitivo como este, nunca hubo uno tan desagradable como este, nunca hubo uno tan sombrío como este. De entre todas esas veces se apila aquella desesperanza absoluta que redunda en el triste vaivén de una respiración entrecortada por el sollozo.
De todas las veces que te quise decir adiós, nunca existió una vez mas determinada que esta que rodea la nostalgia y se entrega a la indiferencia para navegar en el rumbo del feliz sosiego. De esas veces extraigo la resignación que hoy guía mi mano para decirte lo que digo.
De todas las veces que prometí decirte adios, nunca valió tanto el dolor como hoy que sangro lágrimas de vino y piel, sudor y suciedad. De todas aquellas ocasiones rescato el heroismo vano de las palabras torturadas por las frases llenas de alevosía.
De todas las veces que te he dicho, que te quise y que te prometí decirte adiós, nunca hubo una que naciera desde la profunda indiferencia que golpea el ritmo de textos antiguos que pierden el sentido con cada segundo que corre en el tiempo que nos separa.
De todas las veces que te quise decir adiós, nunca existió una vez mas determinada que esta que rodea la nostalgia y se entrega a la indiferencia para navegar en el rumbo del feliz sosiego. De esas veces extraigo la resignación que hoy guía mi mano para decirte lo que digo.
De todas las veces que prometí decirte adios, nunca valió tanto el dolor como hoy que sangro lágrimas de vino y piel, sudor y suciedad. De todas aquellas ocasiones rescato el heroismo vano de las palabras torturadas por las frases llenas de alevosía.
De todas las veces que te he dicho, que te quise y que te prometí decirte adiós, nunca hubo una que naciera desde la profunda indiferencia que golpea el ritmo de textos antiguos que pierden el sentido con cada segundo que corre en el tiempo que nos separa.
domingo, 21 de septiembre de 2014
Hola Eleida
A veces ocurre que te haces la pregunta ¿Por qué no la conocí antes? como un ruego a dios del cual estás convencido que no existe, como una petición curiosa al destino irreversible o tal vez como una simple interrogante del súper yo.
He visto esa sonrisa formada en tu niñez, con los pies descalzos y con tu cabello golpeado por la brisa de ese mar absoluto.
Al escuchar tu nombre, Eleida, no existió mas una palabra inventada que tuviese la ternura y la fiereza al mismo tiempo de evocar un pasado nítido que me lleva a la pregunta que siempre resultará absurda: ¿por qué no te conocí antes?
He visto esa sonrisa formada en tu niñez, con los pies descalzos y con tu cabello golpeado por la brisa de ese mar absoluto.
Al escuchar tu nombre, Eleida, no existió mas una palabra inventada que tuviese la ternura y la fiereza al mismo tiempo de evocar un pasado nítido que me lleva a la pregunta que siempre resultará absurda: ¿por qué no te conocí antes?
martes, 16 de septiembre de 2014
miércoles, 10 de septiembre de 2014
La Fábula de los 3 Turistas
En un arranque de nostalgia volví a las viejas canciones de Ascoy, fue fabuloso, recordarme a mi cuando creía en dios y oraba con la devoción de una monja de clausura. Finalmente me quedo con esta canción, por si las dudas...
viernes, 5 de septiembre de 2014
A veces.
A veces necesito saber que ha sido de ti, como un deseo inoportuno, como una quimera sinuosa que me lleva a algún lado, recorriendo los momentos que pasas lejos de mi en la absoluta y absurda felicidad. A veces necesito saber que hubiese sido de mi, si mi respuesta siempre fue sí. Si mi respuesta siempre fue no.
A veces necesito saber que fue de ti pero me abstraigo en el limbo de tu nombre, el las curvas de tus enes y en los precipicios de tus oes.
A veces necesito saber lo que no me conviene saber y que por esa necesidad busco el retrato de antaño guardado en un libro que ya no leo nunca.
A veces necesito saber que fue de ti pero me abstraigo en el limbo de tu nombre, el las curvas de tus enes y en los precipicios de tus oes.
A veces necesito saber lo que no me conviene saber y que por esa necesidad busco el retrato de antaño guardado en un libro que ya no leo nunca.
jueves, 28 de agosto de 2014
Fiebre
Afiebrado y casi inconsciente divago en pensamientos que caen como las hojas en otoño, casi tan naturalmente como el rocío de un acantilado abandonado, casi tan naturalmente como las lágrimas de una madre que espera a un hijo que se fue a la guerra.
El dolor es impecable, casi palpable al contacto de tus manos, observable por tus ojos inquietos de preocupación sincera. Tu voz no llega. No alcanzan tus palabras el horizonte del enfermo que muere con un hervor infernal, como si fuese pecador, como si fuese fariseo, como el sepulcro blanqueado que nunca pudo ser pues lo mas sincero que tuvo fue su duda impertérrita por sobre todas sus cosas.
Tumbado y triste seguirá soportando estoicamente el dolor que la vida le ha impuesto casi como un regalo bondadoso, como una ofrenda para el dios del que siempre dudó. Nunca pensó en la venganza, nunca pensó que su dolor fuese un ensañamiento de alguien o de algo, siempre supo que eso le tocaba como el boleto ganador de la lotería mayor está destinado para el que muestra la mejor cara de sorpresa.
El dolor es impecable, casi palpable al contacto de tus manos, observable por tus ojos inquietos de preocupación sincera. Tu voz no llega. No alcanzan tus palabras el horizonte del enfermo que muere con un hervor infernal, como si fuese pecador, como si fuese fariseo, como el sepulcro blanqueado que nunca pudo ser pues lo mas sincero que tuvo fue su duda impertérrita por sobre todas sus cosas.
Tumbado y triste seguirá soportando estoicamente el dolor que la vida le ha impuesto casi como un regalo bondadoso, como una ofrenda para el dios del que siempre dudó. Nunca pensó en la venganza, nunca pensó que su dolor fuese un ensañamiento de alguien o de algo, siempre supo que eso le tocaba como el boleto ganador de la lotería mayor está destinado para el que muestra la mejor cara de sorpresa.
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