Al finalizar el 2015 todo empezó como una vorágine, cambios, cambios y mas cambios, retos, decepciones, sueños, frustraciones, peleas y mucho resentimiento, al punto de colmar mi gran deseo de sosegada paz. Tan apretada estuvo mi mente que ni siquiera por un momento intenté teclear o soñar.
Hoy hay una tregua, una quimera para pensar en los siguientes pasos, los dolorosos siguientes pasos que me traerán soledad y dolor, pues uno sabe cuando no hay solución o cuando la solución será la separación inevitable y dolorosa, pues el amor no basta. Eso es claro.
lunes, 25 de enero de 2016
jueves, 5 de noviembre de 2015
Desvarío Nº139
A veces estoy en las nubes cuando te beso,
sin contar los momentos que sigo tus caderas,
al ritmo de mi brazo que te rodea
al compás de mis palabras que te sonrojan.
Nunca diste el primer paso sobre el terreno desconocido
temías perderte en la niebla expulsada por los libros del estante
miedo de espantar los pajaritos de letras en el aire
sin valor para dejar al suspiro salir de tu boca.
Lo que digas, sin dudar se hará desde mis manos,
lo que pienses adivinaré entre mentiras
lee y duda pues en eso consiste la vida
A veces estoy en las nubes cuando te pienso,
tartamudeo con decir tu nombre
y vuelvo al viejo libro de recuerdos vagos.
Jueves
martes, 9 de junio de 2015
Desvarío Nº 1524
Desde el absurdo rincón y con la palabra solitaria dudo en golpear las letras que se transformarán en palabras. Tiemblo con cada golpe, pues las palabras que se escriben no me gustan, dicen la verdad y lastiman. Trato de no leer pero parece que mis ojos entienden todo y devoran cada signo que ensucia la pantalla.
El señor está frente a la niña. No le dice nada. Busca sus ojos y encuentra el infinito, sabe que es descabelladamente absurdo el pensar en una situación romantica pero lo intenta. La niña lo esquiva y toca su mano. Mirando al suelo le dice -estoy bien profesor-.
La niña camina triste, con los zapatos bien lustrados y el cabello recogido, pero con el corazón en la mano, desgarradoramente triste. El señor escapa a clases y se envuelve en otro mundo, alejado de aquel silencio que busca se transforme en una situación romántica, imaginariamente romántica, no por amar sino por vivir, no por lujuría sino como motivación de un texto que lo lleve a escribir sin parar.
El señor termina su día y sube al carro. Lee y lo que ha pensado, perdón, escrito, lo arruga y lo lanza por la ventana pues no hay nada mas absurdo.
El señor está frente a la niña. No le dice nada. Busca sus ojos y encuentra el infinito, sabe que es descabelladamente absurdo el pensar en una situación romantica pero lo intenta. La niña lo esquiva y toca su mano. Mirando al suelo le dice -estoy bien profesor-.
La niña camina triste, con los zapatos bien lustrados y el cabello recogido, pero con el corazón en la mano, desgarradoramente triste. El señor escapa a clases y se envuelve en otro mundo, alejado de aquel silencio que busca se transforme en una situación romántica, imaginariamente romántica, no por amar sino por vivir, no por lujuría sino como motivación de un texto que lo lleve a escribir sin parar.
El señor termina su día y sube al carro. Lee y lo que ha pensado, perdón, escrito, lo arruga y lo lanza por la ventana pues no hay nada mas absurdo.
viernes, 15 de mayo de 2015
B.B. King
Siempre soné con que B.B. King fuese mi abuelo. Añoraba tener los recuerdos de un muchacho sentado en la sala de su casa oyendo tocar a su abuelo la guitarra. Observar sus dedos cruzarse con los trastes y escuchar el desgarrador sonido del blues. Sentir un golpecillo en la cabeza cuando le pregunte ¿puedes enseñarme a tocar como tú. abuelo? y observar esa sonrisa de dientes amarillos decirme que la "guitarra no se toca, se siente".
B.B. King ha hecho que mis oídos descubran el sonido del dolor y la nostalgia. Además logró que mi gusto por la guitarra se vuelva obsesión. Corre el rumor en mi cabeza que un día lo veré y que al fin podré escucharlo sentado y preguntarle si me puede enseñar a tocar como él.
B.B. King ha hecho que mis oídos descubran el sonido del dolor y la nostalgia. Además logró que mi gusto por la guitarra se vuelva obsesión. Corre el rumor en mi cabeza que un día lo veré y que al fin podré escucharlo sentado y preguntarle si me puede enseñar a tocar como él.
lunes, 16 de febrero de 2015
Hoy...
Viéndolo en perspectiva, fue una excelente decisión la que tomaste frente a nuestra situación. El hecho de abandonarme debido a la soberbia extrema de mi posición, aún a sabiendas de tu amor incondicional, hace tu decisión mas admirable. No era para nada justo y a pesar de no perder ni un ápice con tu partida, hoy, después de varios años, te he extrañado. No sé si por la vieja canción de la radio o por el viento que trajo un olor a flores de un campo exótico.
Siendo objetivo, te perdiste de mucho con mi partida pues puedo asegurarte que sufriste una soledad terrible con mi ausencia, pues era tu mundo, tu pensamiento y tu día a día. Yo no. Seguí con mi vida agobiado por sentimientos ajenos y extraños, leyendo y viviendo en el mundo de las palabras inventadas. Hasta hoy. Hoy fue tu pelo limpio que rozó mi rostro y trajo aquel momento diluido por el ruido de los ignorantes. Pero en ese instante, estuviste mas presente que cuando estabas frente a mi. No sé si lo disfruté o renegué por la ilusión, pero sentí lo que debí haber sentido hace unos cuantos años.
De acuerdo, tomaste la mejor decisión, pero si yo te hubiese reclamado o dicho que te quedes conmigo lo hubieras hecho. Pero te doy la razón, fue lo mejor a pesar de hoy.
Siendo objetivo, te perdiste de mucho con mi partida pues puedo asegurarte que sufriste una soledad terrible con mi ausencia, pues era tu mundo, tu pensamiento y tu día a día. Yo no. Seguí con mi vida agobiado por sentimientos ajenos y extraños, leyendo y viviendo en el mundo de las palabras inventadas. Hasta hoy. Hoy fue tu pelo limpio que rozó mi rostro y trajo aquel momento diluido por el ruido de los ignorantes. Pero en ese instante, estuviste mas presente que cuando estabas frente a mi. No sé si lo disfruté o renegué por la ilusión, pero sentí lo que debí haber sentido hace unos cuantos años.
De acuerdo, tomaste la mejor decisión, pero si yo te hubiese reclamado o dicho que te quedes conmigo lo hubieras hecho. Pero te doy la razón, fue lo mejor a pesar de hoy.
viernes, 2 de enero de 2015
Hombre Feliz...
Él se llama Mauricio. Gracias 2014. El mejor año de mi vida, sin ninguna duda. Gracias Jessika, Lucía y Mauricio, son el norte, sur, este y oeste, a donde quiera que voy estarán ustedes.
lunes, 8 de diciembre de 2014
lunes, 20 de octubre de 2014
Thatar
Nunca más vivo.
Vladimiro me enseñó a enseñar, a entretener, a interesar, a apasionar y más precisamente a inspirar. Todavía me falta Profesor. Adiós. Le sigo por aquel sendero de los que viven la historia. Usted estaba vivo, es Ponce quien lo ha matado pues él me trajo la terrible noticia. Sinó me hubiese dicho nada no me sentiría tan apenado.
De consuelo me queda que lo último que vi de la Cantuta fue a usted sonriéndome y abrazándome por mi exposición sobre Culturas del Cercano Oriente. Nos vemos maestro.
Vladimiro me enseñó a enseñar, a entretener, a interesar, a apasionar y más precisamente a inspirar. Todavía me falta Profesor. Adiós. Le sigo por aquel sendero de los que viven la historia. Usted estaba vivo, es Ponce quien lo ha matado pues él me trajo la terrible noticia. Sinó me hubiese dicho nada no me sentiría tan apenado.
De consuelo me queda que lo último que vi de la Cantuta fue a usted sonriéndome y abrazándome por mi exposición sobre Culturas del Cercano Oriente. Nos vemos maestro.
domingo, 5 de octubre de 2014
Adiós
De todas las veces que te he dicho adiós, nunca hubo uno tan definitivo como este, nunca hubo uno tan desagradable como este, nunca hubo uno tan sombrío como este. De entre todas esas veces se apila aquella desesperanza absoluta que redunda en el triste vaivén de una respiración entrecortada por el sollozo.
De todas las veces que te quise decir adiós, nunca existió una vez mas determinada que esta que rodea la nostalgia y se entrega a la indiferencia para navegar en el rumbo del feliz sosiego. De esas veces extraigo la resignación que hoy guía mi mano para decirte lo que digo.
De todas las veces que prometí decirte adios, nunca valió tanto el dolor como hoy que sangro lágrimas de vino y piel, sudor y suciedad. De todas aquellas ocasiones rescato el heroismo vano de las palabras torturadas por las frases llenas de alevosía.
De todas las veces que te he dicho, que te quise y que te prometí decirte adiós, nunca hubo una que naciera desde la profunda indiferencia que golpea el ritmo de textos antiguos que pierden el sentido con cada segundo que corre en el tiempo que nos separa.
De todas las veces que te quise decir adiós, nunca existió una vez mas determinada que esta que rodea la nostalgia y se entrega a la indiferencia para navegar en el rumbo del feliz sosiego. De esas veces extraigo la resignación que hoy guía mi mano para decirte lo que digo.
De todas las veces que prometí decirte adios, nunca valió tanto el dolor como hoy que sangro lágrimas de vino y piel, sudor y suciedad. De todas aquellas ocasiones rescato el heroismo vano de las palabras torturadas por las frases llenas de alevosía.
De todas las veces que te he dicho, que te quise y que te prometí decirte adiós, nunca hubo una que naciera desde la profunda indiferencia que golpea el ritmo de textos antiguos que pierden el sentido con cada segundo que corre en el tiempo que nos separa.
domingo, 21 de septiembre de 2014
Hola Eleida
A veces ocurre que te haces la pregunta ¿Por qué no la conocí antes? como un ruego a dios del cual estás convencido que no existe, como una petición curiosa al destino irreversible o tal vez como una simple interrogante del súper yo.
He visto esa sonrisa formada en tu niñez, con los pies descalzos y con tu cabello golpeado por la brisa de ese mar absoluto.
Al escuchar tu nombre, Eleida, no existió mas una palabra inventada que tuviese la ternura y la fiereza al mismo tiempo de evocar un pasado nítido que me lleva a la pregunta que siempre resultará absurda: ¿por qué no te conocí antes?
He visto esa sonrisa formada en tu niñez, con los pies descalzos y con tu cabello golpeado por la brisa de ese mar absoluto.
Al escuchar tu nombre, Eleida, no existió mas una palabra inventada que tuviese la ternura y la fiereza al mismo tiempo de evocar un pasado nítido que me lleva a la pregunta que siempre resultará absurda: ¿por qué no te conocí antes?
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