lunes, 25 de junio de 2012

El Cuaderno Azul

Volví al cuaderno azul. Volví con la idea de anotar todo lo importante. No sé porque, pero he regresado a escribir a mano todo lo que pasa por mi mente en ciertos momentos. Ando de aquí para allá con lapicero y el cuaderno en la mano. Escribo en el carro, en la ocho, en los blanquitos y en el tren. Frases, oraciones o solo palabras sueltas que luego podrían convertirse en verdades o en mentiras.

Cuando empecé esta costumbre tenía catorce años y muchos sueños, ahora tengo sueño y muchos años. Primero me compré un cuaderno azul y lo forré con vinifán jai! no recuerdo nada de lo que anoté en secundaria porque cuando tuve el cuaderno lleno apareció la computadora y transcribí todo. No sé a quien se le ocurrió vender la computadora y con ello se fueron aparte de las transcripciones, casi trescientas hojas llenas de cuentos y un poemario de unos setenta u ochenta poemas. Nunca le dije a nadie pero lloré porque cuando terminé de pasar todo a la computadora, boté el cuaderno azul.

En la academia compré otro cuaderno azul, en esos años no escribí mucho porque debía estudiar, el cuadernito me duró hasta la universidad. Mas o menos para el sexto ciclo ya lo tenía lleno. Decidido a guardarlo lo dejé en un lugar seguro, que no fue tan seguro porque desapareció con toda la caja de "recuerdos" que guardaba. (Creo que fue Miriam).

Cuando entré a trabajar en la radio me regalaron otro cuaderno azul, con tapa gruesa, hojas blancas y anillos de acero. Escribí poco en él porque la computadora se hacía mas accesible. Nada que ver. He vuelto. El otro día se me ocurrió algo al verte de casualidad y no pude guardar las palabras. La mente me empieza a traicionar. No quiero olvidar lo que pienso porque me veo obligado a recordar después y a veces ya me da flojera eso.

Lunes 24 de Agosto de 2009