domingo, 24 de julio de 2011

Razón vs Fe...fight!!!

Cuando era adolescente busqué intensamente a dios. Siguiendo los consejos de mi hermano mayor me inscribí en la iglesia católica para recibir el sacramento de la confirmación. No me educaron en los menesteres religiosos. Mi madre nunca tuvo tiempo de enseñarme los rezos y rara vez se rezaba en la mesa de mi hogar. Me bautizaron siendo niño, no lo recuerdo pero nunca me pidieron mi opinión para hacerlo. Recibí la primera comunión obligado. Detestaba ir los sábados por las tardes a leer la biblia y logré terminar el sacramento gracias a que mi catequista tenía facilidad para convencerme (creo que era porque le miraba el trasero en secreto, lo siento Aralí).

Eso fue todo. Hasta la confirmación no sabía quién o qué era dios y por eso me propuse investigar. Leí la biblia, el antiguo y el nuevo testamento. Estudié catequésis en el colegio Maristas, aprobé con buenas notas. Conocí a sacerdotes con los cuales trataba de disipar mis dudas pero terminé muy confundido.

Terminó la catequesis y decidí ser catequista, ja! no conocía realmente a dios pero tuve la seguridad de que parte de eso era vivir siendo honestos y ayudar al que lo necesita sin importar quien sea. Asistí a un campamento vocacional en donde tuve la certeza de estar en el camino correcto. Una semana en Santa Rosa de Quives compartiendo con otros esa idea que se tenía de dios. Al regresar me di cuenta que había mucha incoherencia entre lo que se pregonaba y lo que se hacía. Luego me enamoré. Estaba seguro que si dios consideraba a alguién, ese alguien era Jessika. Entonces todo fluyó, yo buscaba a dios y lo mas cercano que tenía de dios era ella. Hacía las cosas sin malicia y no esperaba nada a cambio. Ayudaba a cualquiera y deseaba el bien hasta a los desconocidos. Me dediqué a aprender de ella y en un momento de mi juventud fui una mala copia de su bondad.

Siempre hubo dentro de mi algo más o algo menos que diferenciaba mi bondad de la bondad de Jess. Cierto es que nadie sabe lo de nadie y también es cierto que nadie conoce a dios realmente y si existiese creo que debería dejar de esconderse y acercarse mas a los que en verdad quieren o quisieron conocerlo.

Hoy ya no lo busco pues considero esa una busqueda que requiere demasiado tiempo y concentración, eso es de lo que menos dispongo ahora. Además tengo una ligera esperanza de que dios se me presente, solito, sin que yo lo busque y me recrimine por dudar de él, a lo que, sin desparpajo, responderé -era lo que me quedó luego de buscarte por todos lados-...