lunes, 20 de julio de 2020

Declaración jurada

El martes dieciséis de octubre del 2018 yo regresaba de la Molina mas o menos a la medianoche, bajaba por la Javier Prado, exactamente a la altura del grifo Primax antes de llegar al ovalo Monitor, conversaba a través del bluetooth de mi auto por llamada telefónica y me llegó tu notificación, un correo electrónico de vronikfg, con tan solo ver el remitente, me sobresalté e inventé una excusa para cortar la llamada, el timón se me desvió y empecé a sudar, la mirada se me extravió y mis manos casi se entumecieron, felizmente la autopista estaba vacía por la hora (casi de medianoche) bajé la velocidad y toda mi mente se puso en blanco, me estacioné en el McDonalds del ovalo Monitor cerca al Jockey Plaza y me sequé el sudor, casi temblaba, abrí la guantera de mi auto y saqué un cigarrillo, lo encendí y dí una bocanada enorme, el humo salía por la ventana y me dí cuenta que las luces del poste de alumbrado público me daban de frente y recordé la última vez que vi tus ojos(*). Cogí mi celular y abrí tu correo, todavía cabía la esperanza de que fuera una cadena de esas que se mandan automáticamente, pero eran tus palabras, después de tantos años, cuando menos lo esperaba, escribías y decías tantas cosas que a cada palabra que pronunciaba en mi mente mi corazón temblaba, releí y releí y pasó como una hora, encendí mi auto y seguí mi camino, en silencio, sin música, pues apagué mi celular, no pude pensar en nada y a la vez pensé tantas cosas, sin embargo algo quedó claro en mi, cuando luego reanudamos nuestras conversaciones, tú estas ahí, princesa, no has cambiado como dices, has vivido, has buscado en otra persona lo que yo te di, y siempre estuve seguro de que nunca lo encontrarías, así como yo nunca encontré otros ojos como los tuyos, y no es soberbia, es "filosofía elemental", has continuado con tu vida, como debía ser, has sido feliz y lo eres ahora, sin duda, pero tu felicidad es otra, pues la mirada que yo veía en tus ojos, las sonrisas que yo sacaba de tu rostro, los besos que me daban tus labios, los paseos, las tardes, los tragos, todo, todo eso era nuestra felicidad, no eres otra, mi Verito esta ahí, y no me malinterpretes, tal vez me logres entender cuando tomemos un vino y hablemos de todo como nunca (y me des el lego de Star Wars que prometiste hace poco). Cuando llegué a Pista Nueva se me acabó el tercer y último cigarrillo, paré en una licorería que está a la altura de Pebal, cerca a Ciudad de Dios, compré una cajetilla chica de Lucky Mora y encendí mi auto y el cigarrillo. Mi celular seguía apagado pero recordaba cada palabra y armaba el rompecabezas en mi mente. Llegué al paradero uno, pasé el semáforo del paradero dos, y en el paradero tres me detuve, apagué mi auto y encendí el quinto cigarro, pensé en ti, volví a extrañarte y una sonrisa se dibujó en mi rostro. Seguí mi camino y llegué al paradero cuatro que es donde yo vivo. Solo tu puedes hacer todo eso y no está mal, no está mal decir lo que uno experimenta con los recuerdos, con las palabras, mi vida también siguió, he sido mas feliz de lo que seguramente merezco, incluso ahora estoy en un momento increíble (mi teoría es que moriré joven por la mucha suerte que la vida me da sin merecerlo) sin embargo, eres parte importante de mi vida, pues uno no decide a quien amar y a quien recordar o a quien olvidar, la vida se encarga de eso, tu y yo siempre seremos esos, los mismos insolentes que se escapaban del mundo para vivir una irónica relación que dudaría toda la vida, estemos o no estemos juntos.


(*) La última vez que te vi antes de tu correo fue cuando coincidimos en el cumpleaños de Javier que fue antes que tu hermana viaje a E.E.U.U. o mas o menos por ahí, en el que por cierto y para variar solo me atrevía a mirarte con el rabillo del ojo, ese día salí a comprar con Paolo y cuando regresamos ya no estabas, en fin, después de esa vez no volví a verte, ni siquiera por redes sociales, y la vida siguió.

PD: No sé que hacer con lo que escribiste en el correo de ayer, me gustaría publicarlo, hay párrafos que son absolutamente desgarradores, pero luego seguro vas a pedir regalías y no quiero problemas legales. :)


jueves, 16 de julio de 2020

Los Ojos de la tarde


Repito, no puedo dejar de pensar en tus ojos, grandes y fijos, como luces de un semáforo, como estrellas a punto de estallar. No permitiré que salgan de mi mente, porque no quiero, no quiero perderlos. En ellos están mi voluntad, mis deseos más oscuros, mis íntimas locuras, mis pensamientos disolutos. Tus parpadeos acompañan el pálpito de mi cansado y confundido corazón, son cafés, muy redondos, casi amables, tan sensibles y firmes que podrían crear un universo entero, son como una suerte de abismo sin fondo, insondables escondites de lo prohibido, y yo caí; caí y no quiero salir.

Cuando sonríes tus ojos también sonríen, se llenan de un brillo que hace temblar todo, hasta mi existencia, una existencia que se desvive por ese abrir y cerrar constante, impreciso y ajeno, pues aquellos soldados victoriosos, aquellos ojos de la tarde, me pertenecen pero no son míos.

A veces recuerdo vagamente el principio de la locura en la que estuvimos envueltos, cuando empecé a perder la lucidez por ellos, tus ojos, me atraían sin darme cuenta, me mirabas y yo te miraba, en silencio, en la misa, en tu casa, en el parque, tácitamente ellos me llamaban, ellos me buscaban para absorber mi mundo, mis sueños y mis dudas, mis pequeños ojos, bueno eso dicen, mis pequeños orificios no resistían. Observarte con el rabillo del ojo era mi pasatiempo favorito, y allí entendí que nadie que conozca puede mirarme como tú lo hiciste, ningún par de ojos tienen comparación con los cristales que posees y que están causando mi locura.

¿Te acuerdas de Neruda? “distante y dolorosa como si hubieras muerto” como sus poemas, ellos siempre me acercaban a ti y me conducían hacia senderos confusos, como los sonetos que te decía al oído, en donde luego de vagar por derroteros olvidados, deslumbrado por lo que se iba a convertir en recuerdos intemporales, llego al iris luminoso de tu memoria, paseo por tus pupilas de primavera con flores recortadas en la mano de un mozo enamorado y me quedo contemplando el mundo a través de ellos, frente al mar, de noche y abrazados ¡ya quisiera! Pero no está mal pensarlo así. Soñarlo así.

¿Por qué? Una pregunta muy razonable, ¿por qué tuve que fijarme en ellos? No lo sé, ¿por qué sigo pensando en ella? No, lo sé. ¿Por qué no puedo dejar de verla? Ni yo mismo podría dar respuesta. Quisiera escribir una al menos, pues hoy he descubierto todas y porque hay una sola, son sus ojos, sus ojos me tienen así, estoy seguro de que si no fueran tan bellos como son, no estaría escribiendo esto. No concibo su rostro sin pupilas que se enciendan cuando me mira, no es por mí, son por ellos mismos, ellos tienen vida propia, son independientes, porque estoy seguro de que si ella pudiera los hubiera alejado de mí, pero ellos me miran y se vuelven autónomos, ellos no quieren irse, porque tienen un esclavo sometido a sus parpadeos involuntarios ¡malditos músculos oculares! ¡Grandiosos tormentos movedizos! Por favor nunca se alejen de mí, Vero, no me prives de la luz, acércate a mí y mírame como solo tú sabes hacerlo.




No sé en qué fecha escribí esto, debe haber sido por el 2002 o 2003, sin embargo estoy seguro del lugar donde lo escribí, fue en un atardecer en nuestro parque del malecón frente al mar, ese lugar que he visitado varias  veces, sin ti pero contigo, y fue antes de que llegaras, pues acostumbraba a estar ahí una hora antes solo para esperarte y verte llegar abrazando tu cartera y mirando a ratos al piso, en esos momentos escribía mientras fumaba uno que otro cigarro y guardaba todo en mi mochila Porta azul para tener las manos libres y abrazarte.


Y a propósito del texto y de tu afirmación “el Alvarito de aquel tiempo”, pues, ese era yo y el de ahora también, con mas y sin menos, exactamente igual de distinto, ni tan poco, ni mucho menos, solo yo, el mismo de nunca. Y aunque lo quieras negar, también eres tú, mi Princesa, de piedras, de ojos inmensos, pues nunca te sacaste la corona, solo la ocultas, tratas de mentirte a ti misma pero sabes dentro de ti que sigo vivo, que sigues viva, tan real como esa tarde de verano en la playa mientras yo te cargaba en mi espalda para que no toques el piso lleno de piedrecitas ardientes que hincaban tus pies y nuestros pensamientos disolutos.

viernes, 10 de julio de 2020

You can leave your earrings on

Cómo la gota de sudor que cayó de mi frente y recorre tu espalda desde el final de tu cuello hasta perderse en la línea que destapa tu pudor. Puedes darme una razón para irme pero tengo cientos de mentiras para quedarnos conversando hasta el amanecer y en el pleno silencio de la oscuridad contarte las historias mas bizarras y escuchar de ti el sonido del placer que toca como un saxo bien afinado.

Deja que tu cuerpo me hable, que me diga con tu mirada de ojos blancos cual es el camino, que se mueva al ritmo mio, lento, suave y como una armonía vaya in crescendo y cuando no haya mas que hablar, llevarlo todo al plano horizontal, donde todos son iguales, menos tú y yo, que nos aventuramos a lo que el cuerpo mande ¿sabes a lo que me refiero? Sé que si y sé que te fascina lo que escribo y lo que entre líneas digo, pues soy el pudor atrapado por la locura.

Lentamente Fab, despacito, slowly, puedes dejarte los aretes, nada me incomoda, escucha mi corazón, no puedo engañarte, perdón, siéntelo, vibra, retumba, da estruendos y sabes que es de placer ¿lo siente tu espalda? la pregunta es necia pues tú me lo hiciste notar, pero te aseguro que al leer se te erizó la piel y un frío agudo recorrió tu espalda como mis besos tu cuerpo.

Las palabras sobran en esos momentos, solo quiero coger tu cabello y mirar tu espalda, morder tu cuello y no terminar nunca, como la canción de Marvin Gaye, somos gente sensata pero nos abandonamos al deseo, Let's get it on, ¿Terminaste? No! no quiero, pero es casi una obligación natural y biológica, planearemos el fin de semana soñado, las noches anheladas, los días de primeras veces que nunca terminan,solo los cuatro, tú, yo, el deseo y la lujuria.

No terminarás de leer esto nunca, te lo aseguro, volverás y volverás a mis líneas interminables, con pasión, con vergüenza y mientras yo no esté a lado tuyo, te sumergirás en el ensueño del placer que recreamos siempre oportunamente y que quedará registrado para siempre, en textos, en imágenes y en la memoria del que olvida lo que quiere olvidar y recuerda lo que sus sentidos atrapan.

😈😍😎😇






lunes, 6 de julio de 2020

Tributo bien merecido

Nunca quise ser profesor y aunque creo que no lo hice mal, después de 13 años enseñando, ya no quiero hacerlo más, felizmente estoy por buen camino a conseguir eso. Sin embargo y a pesar de no tener vocación docente, he admirado, admiro y admirare a los docentes que si la tienen.

Durante mi vida he conocido a muchos docentes, amigos, compañeros y colegas, con cualidades pedagógicas envidiables pero nunca he visto mejor profesora que Jessika. Verdaderamente su vocación docente es inquebrantable y siempre está en constante reinvención.

Cuando la conocí y sin tener la menor idea de que yo iba a ser profesor, ella ya enseñaba inglés a niños de inicial. Incluso fue ella quien me animó a estudiar educación. Siempre traté de ser veinte porciento de lo buena profesora que es ella, nunca lo logré.

Hoy, día del maestro ha recibido tantos regalos (por supuesto que el que le di yo fue el mejor) que me sorprendió lo mucho que la aprecian sus estudiantes, aún durante la educación a distancia, la han colmando de regalos muy bonitos y significativos, hasta me dió un poco de envidia algunos que quise para mí, jajaja.

Hoy soy su jefe, a pesar de que ella es ultra mucho mejor docente que yo. Soy su subdirector y me quito el sombrero ante una profesora como ella y no me queda nada más que seguir con mi admiración. Y a todos los maestros y maestras que conozco, un feliz día, que su vocación guíe su desempeño, y si no la tienen, hagan como yo, busquen hacer otra cosa que los haga felices, pues ese es el pequeño truco de la vida.










martes, 30 de junio de 2020

El estudioso

Siempre me gustó estudiar, la verdad no sé por qué. En primaria fui brigadier general, no era el mejor del salón, pero estaba en los primeros puestos. En secundaria fui un desastre como estudiante, solo hubo un curso, una materia y una profesora que hizo que me esforzará con una tarea que me fascinó: "escriban un cuento y un acróstico". Hice el mejor cuento del universo, una historia fabulosa con un lenguaje pulcro, mi acróstico también era una genialidad del romanticismo, lo hice con el nombre de Vanessa (estaba enamorado de ella por esa época, 3ero de secundaria). La profesora empezó a llamar uno por uno para revisar y la chacota me ganó, cada vez que llamaba a uno de mis compañeros yo me burlaba de ellos y de sus trabajos, cuando llegó mi turno, agaché la cabeza y levante la mano moviendo el dedo en señal negativa. Mi trabajo se quedó en mi mochila y luego se perdió. Ese fue mi mayor esfuerzo de aprendizaje en secundaria, nunca hice otra tarea durante los años restantes.

Un día caminaba a mi casa luego estudiar en la academia y al pasar por el mercado un hombre  tenía libros tirados en el piso, me detuve y compre uno a un sol. Lo guardé y al día siguiente lo empecé a leer, era una historia fascinante, desde ese día no me detuve, leía todo el tiempo, en el carro, en mi cuarto, en mi cama, en mi sillón, en el techo de mi casa, mientras caminaba, mientras estudiaba, si había algún profesor aburrido, me ponía a leer y así se hizo costumbre. 

Ese fue el punto de partida, luego ingresé a la universidad Villarreal (dato curioso, ingresé en 3er puesto a nivel nacional e hicieron volantes con mi cara y mi nombre en Saco Oliveros), fueron cinco años de lecturas, juergas, viajes, mas juergas, mas lecturas y profesores, algunos buenos y otros no tanto. Por esa misma época estudié inglés en San Marcos, luego computación en Cesca, luego ingresé a la Cantuta, luego estudié locución (creo que la locución fue antes) luego un diplomado de blablablá, luego talleres de no se qué, una maestría por aquí y algunos cursos por allá, algunos por los que pagué pero no fui a estudiar (sí, no me avergüenza por si acaso) lo cierto es que siempre me divertí cuando estudié, y creo que me falta estudiar un poco mas para llegar a donde quiero. En ese camino, hace unos días empecé una nueva aventura, elevando un poco el nivel, en la facultad de educación de la Cayetano, tal vez la mejor facultad de educación del Perú, veremos que tanto me divierto por aquí.







jueves, 25 de junio de 2020

¿Qué te gusta de mi?

Principalmente tus ojos pulcros, marrones claros,  sinceros, ataviados de unas líneas en tu iris que no logro descifrar, rodeados de grandes pestañas imposibles de contar (lo intenté 4 veces ¿recuerdas?) y custodiado por tus cejas casi en forma de uve. Eso me gusta principalmente, tus ojos que sin hablar lo dicen todo cuando me miras, que cuando me miras brillan por alguna extraña razón, la misma razón que hace que pueda escribir sin parar.

También tus labios rosados, a veces pintados de un rosa mas fuerte, a veces delineados, a veces sin delinear. Me gusta su movimiento a veces calmado y a veces eufórico, me gusta cuando forman tu sonrisa y puedo ver tus dientes impecables, no amarillos por tantos años de cigarros, como los míos, cada vez que lo haces emites un sonido que también me encanta.

Me encanta tu cabello, siempre limpio, con un olor increíblemente familiar, me gusta cuando está ordenadito pero mas me gusta cuando yo lo desordeno, me gusta acariciarlo, pero sobre todo olerlo, su olor me transporta, me transmite cierta calma y es inevitable no cerrar los ojos al hacerlo.

Tus mejillas, suaves y con hoyuelos, tu nariz y tu frente amplia y tersa, tus orejitas siempre con pendientes, tu sien acaramelada y plana. Tu cuello blanco impoluto en donde siempre cuelgas una cadena de oro con un dije de un símbolo que no distingo (ya prometí regalarte una mas bonita). Tus hombros redondeados y flanqueados por pequeños brazos terminando en tus manos de ángel.

¿Sigo? Podría escribir cuatrocientas cuarenta y nueve mil ochocientos veinticinco cosas que me gustan, desde tu cuello a tus tobillos y aun así me quedaría corto, sabes que me gustas, y repito nuevamente, algo debo haber hecho bien para que la vida me sorprenda cada vez más, creo que hice un pacto con el diablo, lujurioso y vehemente, que me permite disfrutar cada vez mas la vida.

Termino diciendo que nada de lo que observo y me gusta de ti, tendría sentido, sin tu personalidad, esa extraña forma de ser que estoy conociendo, que se ha trasformado desde que te vi por primera vez sentada en una carpeta con los ojos tristes y vacíos, mientras explicaba tontería y media como subdirector, a la chica extremadamente graciosa que a veces hasta me da celos de las ocurrencias que tienes y que a mi no se me ocurren. Entonces, no es solo la envoltura, es lo que contiene, no es solo la cáscara sino la pulpa, no es solo lo que veo sino lo que siento.

Espero haber respondido a tu pregunta entonces ¿Qué te gusta de mi? y discúlpame, sabes que soy mas disoluto, pero en vivo y en directo.


lunes, 22 de junio de 2020

¿Quién fue mi padre?

Todos los días del padre desde hace 13 años, me felicitan, me dan regalos que no merezco, recibo abrazos y saludos por doquier. Sin embargo hay una pregunta que siempre evado ¿oe y tu viejo?
Enmudecía y me llenaba de odio con esa pregunta, pues como una vorágine se me venían imágenes a la cabeza de una época difícil de olvidar, desde que tengo conciencia hasta que tuve 15 o 16 años viví atemorizado por un sujeto que venía ebrio y golpeaba a mi mamá y a mis hermanas, ese sujeto era mi padre.

Siempre he pensado en el odio como un sentimiento equiparable al amor, en tal sentido nunca me han hecho tanta maldad como para merecer mi odio y mi atención, siempre he sido y sigo siendo un tipo feliz, nunca he odiado a nadie, a excepción de una persona y lamentablemente esa persona es mi padre. Lázaro no solo me engendró, sino que también engendró en mi, un resentimiento del cual recién ayer me pude desprender, recién ayer decidí sacar ese único rincón de odio en mi ser, pues no me llevaba a nada, fue difícil, sin embargo lo mas triste fue que después de tantos años, todo se esfumó, no había nada que conversar y solo quedaba indiferencia entre un sujeto casi desconocido y yo. Feliz día señor, no creo que se pueda, pero ojalá construyamos alguna relación, aunque sea lejana, mas adelante. Lo siento.

Mi padre fue mi madre, mi hermano, mis hermanas. Mi padre fueron mis amigos, mi padre fue el cigarro y el licor. Mi padre fue el fútbol, los libros en los que me zambullí. Mi padre fueron las malas decisiones que tomé de adolescente. Mi padre fue la calle, la necesidad, las malas juntas. Mi padre fue el amor que nunca encontré. Mi padre fue el amor que me encontró a mi. Mi padre fueron los primeros textos que escribía en un cuaderno azul. Mi padre fui yo, nadie mas que yo. Y tal vez sea por eso que me esfuerzo tanto por ser un buen padre y no ser como yo, que mis hijos no necesiten de mi, que Lucía y Lennon me perdonen por los innumerables errores que cometo con ellos, que si la vida lo permite, seré su soporte y su protector por un largo tiempo.

Pocos saben que no sé llorar, pero cuando veo esta película, las lágrimas salen sin pedir permiso. 

lunes, 15 de junio de 2020

¿Si pienso en ti? / Take on me

Como no pensar en ti, si en tus ojos soy capaz de ver un mundo imaginario, en donde me dices las mismas cosas que dijiste ayer y que me dejaron estupefacto, atontado, por que no sé de dónde te salen esas palabras que ni a mi se me ocurren, ni para escribirlas, porque ahora entiendo que no son las palabras, es tu tono de voz, son tus ojos al decirlas, es la forma de tus labios cuando las dices y yo solo puedo estar en silencio pues la vergüenza me atrapa.

Como no pensar en ti, si cada vez que te veo descubro que no pude estar mas perdido en la vida que antes de ti, si cuando te conocí era menos que un estropajo y aun hoy lo sigo siendo ante ti.

Como no pensar en ti, si cada vez me hago mas chico y tú mas grande, cada vez se hacen mas notorios mis defectos y yo cada vez voy notando mas virtudes en ti. Como cuando siento que puedo cantar otra vez pero algo me detiene y es tu mano sobre la mía que me sobrecoge, me siento extraño, inalcanzable, insondable y sosegado.

Si pienso en ti, no sé si como tú quieres que lo haga, pero pienso en el hoy y es contigo, no en el pasado, tampoco te mentiré, pues no pienso en el futuro, pienso en lo que nos escribimos día a día, en lo que nos decimos cuando nos vemos, en las risas que nos sacamos, y como te repito, creo que eres mas divertida que yo, mas inteligente que yo, mas ocurrente que yo, mas irónica que yo, pero no mas sabia que yo jajaja.

Sí, pienso en ti Fab, de una manera u otra, todo me lleva a ti, pensé que me iba a perder, pensé que no iba a poder, pensé que mis pasos me harían retroceder, pero aquí sigo, sin embargo continuo sin poder prometerte nada y quiero ser brutalmente sincero contigo, nunca quise que pasé esto, no me sentía listo, incluso hay días en los que me encuentro tan sorprendido sobre el rumbo de mi vida que me dan ganas de dejar todo e irme a un lugar, solo a pensar en la suerte que tengo y aun ahí, solo y ajeno seguiría pensando en ti.

Si pienso en ti, pero debo decirte algo, que no creo que entiendas, tengo miedo (¿miedo yo? sí) miedo de que desaparezcas, de que te des cuenta que es un gran sacrificio seguir con esto y que en tu reacción te vayas y no regreses. Miedo de irme yo para no dañarte, para no obligarte a un sacrificio que no te mereces enfrentar. Lo seguimos conversando cuando quieras, pero por favor, que acabe como el sábado. 😍

We're talking away
I don't know what I'm to say
I'll say it anyway
Today is another day to find you
Shying away

I'll be coming for your love, OK?

Hablamos sin parar,
no sé lo que estoy a punto de decir,
pero igualmente lo diré.
Hoy es otro día para encontrarte,
huyendo,
vendré a por tu amor, ¿ok?


Take on me -take on me-
Take me on -take on me-
I'll be gone
In a day or two

Tómame -tómame
tómame -tómame-
me habré marchado,
en un día o dos.


Este texto lo escribí ayer, ya sabes por qué no lo colgué, también sabes que, aunque yo no lo quiera, eres libre de irte o quedarte las veces que quieras.

lunes, 8 de junio de 2020

Ayer soñé

Ayer soñé contigo, estábamos por Surquillo, caminando sin tomarnos de la mano, tú como siempre hermosísima, con un polito blanco que te regalé y una casaca celeste, jean azul y zapatillas blancas, tu cabello lacio y tu piel blanca, tus ojos grandes y tu sonrisa con hoyuelos. Cruzamos la vía expresa y por mi mente pasó que íbamos al parque frente al mar, pero ese pensamiento se diluyó porque mágicamente aparecimos sentados en un parque que no reconocí, tú estabas sentada en mis piernas y nos mirábamos como las primeras veces, sabía que tenía que decirte algo, algo que tengo guardado desde hace mucho y que nunca he tenido el valor de decirte. Te besé la mejilla y vi nuevamente esa sonrisa que me volvió loco, vi a la chica de la que me enamoré y por la que pude cambiar y renacer, me besaste en los labios y no cerré los ojos porque sabía que era un sueño y quería guardar cada detalle para después escribirlo. Tus labios fueron míos nuevamente, la gente pasaba, no nos importaba pues estábamos los dos juntos nuevamente, empezamos a reír, a recordar lo que nos juntó y a soñar nuevamente. En ese instante recordé lo que te tenía que decir: ¿Por qué te fuiste?

Nunca te había preguntado eso, ¿Por qué? Me miraste seria, con tristeza en los ojos y lentamente te alejaste. Nunca te he preguntado eso, ¿por qué? Por qué dejaste que todo acabara así. Por qué me dejaste sin ti, sin tus sonrisas, sin tu alegría, sin tus ojos oceánicos.

Han pasado mas de quince años, casi veinte ya y la verdad, ese momento en el que te fuiste del parque para ya no volver me destroza de vez en cuando, me envuelve en la vorágine del ¿que hubiera sido? me azota contra un muro de recuerdos imborrables e intemporales.

Me levanté y quise volver a dormir porque estaba seguro que esta vez si me responderías, pero por mas intentos que hice, no pude, el sueño se había ido para no volver, como tú te fuiste ese miércoles quince de octubre del dos mil tres, dejándome sin la capacidad de olvidar ese momento.


miércoles, 3 de junio de 2020

El adivino

A veces no se que piensas, te miro, me miras, pero no logro leer tu mente como me pasó antes, solo veo tus ojos y me pierdo, son claros, no tanto como tú quisieras, pero yo los veo intensamente claros y mas transparentes que los míos, que son pequeños y achinados.

En realidad, como te he repetido en varias ocasiones, creo que no debí conocerte, fue suerte aunque no crea en eso. Ahora te has convertido en algo que no logro entender aun, pero si de algo estoy seguro, es que quiero que te quedes hasta que tú quieras quedarte, ni más ni menos.

Sin embargo, cuando me preguntas cosas sobre mi y notas que callo y te burlas de mis silencios, también estoy seguro que entiendes, que a pesar de lo que te he mostrado, soy indescifrable, extremadamente voluble, inseguro y taciturno.

De lo que si puedo estar seguro es que este texto te impresionó tanto como a mi, que acabo de leerlo, lo escribí hace casi cuatro meses, sin saber absolutamente nada de lo que pasaríamos.

http://rabillodeojo.blogspot.com/2020/02/el-impresentable.html

¿Soy un genio, no? (ya imaginé tus burlas sobre esa pregunta) pero al menos adivino si soy. ¿Sí o no?

Y cuando llegue el momento, si es que llega, haré que leas esto como prueba de mis primeras impresiones sobre ti y tu mirada triste, pues ojalá, si eso sucede, ya tengas una sonrisa dibujada por alguna estupidez mía.



PD: Esta canción sigue definiendo lo que soy y lo que quiero que hagas