viernes, 5 de agosto de 2011

El Exilio Voluntario

Me voy. No me botan. Me voy yo solito, sin rendirle cuentas a nadie, como siempre hice. Callado, sigiloso y pensativo. Buscaré un refugio lejos de aqui.

Caminaré hasta el paradero y estiraré la mano para tomar un taxi. Antes debo alistar mi ropa, mis cosas personales y mis recuerdos. No tengo maletas asi que uso una mochila, mi mochila del colegio. Rebuscaré mi viejo armario y sacaré solo lo necesario, unos pantalones, unas camisas y algunas chompas, eso si, guantes porque hace mucho frio, ah! y medias porque no me las cambio desde ayer.

Saldré con los mismos zapatos, no diré adiós, solo bajaré las escaleras del segundo piso y cerraré la puerta de madera. Cuando haya salido, voltearé y miraré todo lo que dejo, alegrías y tristezas, gozos y penas, peleas y reconciliaciones, nada importa ya, he decidido irme a la ciudad de los irracionales preocupados en el día a día.

No haré mas planes, viviré al ritmo de la vida. Cuando doy los primeros pasos siento un poco de remordimiento pero no lo sificiente para detenerme. Mientras me alejo siento que alguién me ve por la ventana pero no volteo. Doy cinco pasos y me preparo a cruzar la pista, estiro la mano y subo a un taxi rojo. Chofer, lléveme a la ciudad. Diez soles.

Hace frio, felizmnente traje mis guantes, mientras me los pongo el chofer pregunta: se le ve triste, amigo, ¿problemas? Nada de eso, me voy porque quiero, no me botan, me voy yo solito. A vivir, a buscar aventuras, a acostarme con desconocidas y a cantar en bares hasta romperme la garganta. Haré lo que debí hacer cuando pude, hoy he dejado muchas cosas y es doloroso pero debo hacerlo. Buscaré un refugio hoy y veré si me puedo quedar hasta mañana y así será mi vida, derrocharé el dinero en licor y mujeres y seré feliz lejos de la rutina del trabajo, la casa, la hija y la esposa feliz.

Caminaré cuando desee caminar y llamaré a los amigos de antaño que ya no me esperan, pero volverán a hacerlo porque nos divertiremos como años atrás lo hicimos. Luego de todo eso, no sé que haré, pero esa es lo interesante, encontrar una incertidumbre y ponerle problemas a la vida que necesita de riesgo para vivir.

Disfrutar las ilimitadas opciones que te da el azar cuando no haces caso a las responsabilidades. Contar historias falsas sobre uno mismo y mirar la cara de asombro de los que te escuchan. Todo eso podré hacer sin el tedio de pensar en regresar a la rutina feliz de la familia. No me esperes, no llegaré. Pues me voy, no me botan, me voy solito.