miércoles, 10 de agosto de 2011

Resaca...

Las cosas mas delirantes pasan por mi cabeza mientras estoy ebrio. Para mi, es un mito, aquello de que los borrachos no recuerdan lo que pasó entre copas. Soy capaz de recordarlo todo cuando me emborrado y vaya que lo he hecho pues también en este estado he sido capaz de decir algunas verdades que no me atrevía. Y he mentido cuando fingía no recordar algún detalle de una noche alcohólica.

Se necesita poco licor para perder la razón y divagar en alucinaciones graciosas, en mi caso, menos aún. Cuando bebo, siento frío, hasta el momento en el que mi mente inicia el viaje misterioso por recuerdos inconclusos que se conectan para hacerme reir. Luego empiezo a sonreir por cualquier cosa, casi no pienso, busco con que burlarme de mi o de otros.

Alucino, invento diálogos con personas que están presentes y me río con ellas fingiendo hacer caso a sus bromas. Cuando debo hablar cuento anécdotas pasadas pero siempre cambio algo. Todo eso hago mientras estoy ebrio, me atrevo, desisto, juego, pierdo, fumo, bromeo, pero casi nunca pienso, tal vez por eso soy casi totalmente sincero cuando estoy ebrio.

Al día siguiente no puedo ni siquiera oler licor, asqueado prometo no volver a tomar pero siempre me dura solo unos días. Eso es lo bueno o lo malo.