jueves, 18 de agosto de 2011

Mordiendo el polvo

No hay nada mas dentro de mi. Es todo. Al fin saqué todo lo que tenía. Ahora solo me quedan palabras. Gracias por escucharme y soportar tan tiernamente mi dolorosa jiba. Pero ya no está más. Felizmente te encontré en mi camino, pero ojo, no prometo nada, solo cafés, vinos y palabras, muchas palabras. No sé si habrán caricias, no sé si tendré para ti cariño sincero. Lo cierto es que todo esto que te conté te entretuvo y entiendo que pienses que fui un tonto por pensar en retomar aquello por tanto tiempo. Pues, gracias a ti, no tengo mas que ver el horizonte. Mordí el polvo. Cierto. Gracias por recordarmelo y no lo olvidaré, no te preocupes. Contigo es tan fácil seguir adelante. Contigo es tan gracioso el tiempo que reconosco tu sonrisa con apenas haberte conocido hace unas semanas.

Mis palabras te sonaron a lamentos, pues eso fueron. Contaba historias de un amor suplicante que no se atrevió a llegar y que tal vez yo tampoco estaba dispuesto a demostrar. Pues bien, te pareció patético, te burlaste y por poco me voy pues me hiciste sentir estúpido, gracias por detenerme y mostrarme esa sonrisa que, una vez mas, me hizo sentir estúpido. Y acepté, si, acepté que todo aquello poría ser estúpido, pues frente a ti todo parece tonto.

Te di pena. nunca me habían dicho eso. Sin embargo cuando dijiste "das pena" carcajeamos pues tenías razón. Y eso que me falta para tocar el fondo. Reimos nuevamente y ya era hora de irse. No intenté besarte pues hubiera malogrado la buena noche que tuvimos, pero de la siguiente no te escapas y haré que leas esto en mi vieja laptop, de la cual, por cierto y pàra variar, también te burlaste.

Espero con ansias la siguiente vez, pues me toca a mi. Y ten en cuenta que también soy irónico y burlón, asi que tu vida será deliciosa. Esto de contar las vidas es emocionante, mas aun con la cabeza llena de licor.